Mujeres en uniforme

Son sin duda valientes las mujeres que ingresan a la vida militar.

La Razón (Edición Impresa)

00:02 / 04 de febrero de 2019

En tiempos cuando son cada vez más raros los espacios exclusivos para hombres, una de las instituciones más reactivas a la presencia femenina está transformándose y dando cabida a la capacidad y talento femeninos. Las Fuerzas Armadas de Bolivia, que hasta hace poco más de una década apenas si tenían a unas pocas decenas de mujeres entre sus filas, hoy suman más de mil de ellas.

Según datos de la Dirección de Derechos Humanos, del Ministerio de Defensa, en 2006 había 42 mujeres en las FFAA, pero en 2018 llegaban a 1.101, sin contar a las reservistas enlistadas en el servicio premilitar, que el a?o pasado sumaron 199 entre el primer y el segundo escalón.

No es que nunca hubo mujeres en las instituciones castrenses, es solo que por haber sido tan escasa su presencia llamaban poderosamente la atención. Según un historiador, la primera mujer en ingresar a las FFAA, en 1958, fue la que luego se convertiría en Coronel de aviación Amalia Villa de la Tapia. Muchos a?os después, en 2016, Gina Reque Terán fue la primera mujer en ascender al grado de General de Ejército.

Pero precisamente por la escasez de mujeres en la historia de las FFAA, también es fácil imaginar la resistencia que pusieron los hombres a la presencia de ellas entre sus filas. Tal vez porque siempre se ha considerado el entrenamiento y las tareas bélicas como asuntos que requieren mayor fortaleza física y un ánimo aguerrido, dos atributos que, equivocadamente o no, casi nunca se asocian con lo femenino.

De ahí que, entre 1985 y 2003 el Colegio Militar de Ejército no admitió mujeres en sus barracas, lo cual seguramente incidió en una renovada percepción de que las mujeres no están hechas para la vida militar y que, en todo caso, son mejores atendiendo a sus maridos uniformados en casa, cosa que todavía se puede ver en todo el país.

Las muchas mujeres oficiales y suboficiales que hoy visten los uniformes de las tres fuerzas armadas están demostrando que se trata de equivocados prejuicios. Aunque no se brindan cifras, la estadística del Ministerio de Defensa muestra que la mayor cantidad de mujeres bajo bandera está en el Ejército, seguida de la Fuerza Aérea y la Armada. No solo eso, desde hace más de un lustro ha sido decisión en las FFAA que las mujeres militares puedan optar por cualquier cargo y desempe?ar todas las funciones.

Son sin duda valientes las mujeres que ingresan a la vida militar. Valientes porque la formación y el entrenamiento lógicamente son más que exigentes con el cuerpo y el espíritu, pero sobre todo porque están dispuestas a romper las concepciones patriarcales de quienes todavía creen en una división “natural” de los roles de hombres y mujeres. Ojalá que, cuando les toque asumir cargos de dirección y mando, las mujeres oficiales demuestren no solo que no conocen ningún límite impuesto por su género, sino que además pueden hacerlo igual o mejor que sus pares varones.

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