Nuevo museo en el corazón de Sopocachi

El Museo Fernando Montes se abre en un espacio patrimonial y expone obras icónicas del artista paceño.

La Razón (Edición Impresa) / Naira de la zerda

00:00 / 16 de enero de 2019

El blanco de los pisos de mármol de la casa que alberga al Museo Fernando Montes (c. Fernando Guachalla, 476) no tiene una tonalidad pura, por el contrario, fusiona diferentes colores. Esta cualidad se conecta perfectamente con la obra del pintor pace?o que le da nombre al espacio. El blanco como suma de tonalidades cromáticas es una de las particularidades más importantes de su obra, según explica el artista Joaquín Sánchez, curador de la muestra permanente.

El espacio patrimonial que alberga al museo  —que está a disposición del público desde el viernes, de lunes a sábado, de 11.00 a 19.00, con un costo de entrada módico— funciona desde hace un a?o como sede de la Fundación Cultural del Banco Central de Bolivia (FCBCB). La institución recibió, en 2018, una sustancial donación de obras y objetos que pertenecieron al artista (1930-2007), por parte de la familia Montes. Así que ahora la institución hace accesibles dos tesoros, uno arquitectónico y otro pictórico, para el disfrute de la población nacional.

“Era muy fácil asfixiar la casa o, por otra parte, desmerecer las creaciones de Montes. Creo que el gran mérito de este proceso de dise?o y de curaduría es que se logró un verdadero diálogo entre ambos”, explica el músico y gestor Cergio Prudencio, director de la FCBCB.

Uno de los aspectos donde más atención se puso es en el color de las paredes —gris y blanco— y en el dise?o de luces de la exposición, de forma que resaltara la gama de tonos de las pinturas y los vitrales y esculturas en madera que son parte original de la casa. Y el principal lazo entre el espacio que alberga el museo y la propuesta del creador es la influencia que tienen por parte de la cultura andina.

La casa tiene una serie de representaciones de dioses griegos y romanos, como Baco o Pan, con rasgos indígenas, que pretenden fusionar la cultura occidental con la nativa, además de más figuras indigenistas talladas en algunas puertas. Mientras que la exposición —fuera de retratar paisajes y construcciones andinas— también está inspirada en los habitantes del altiplano. Ambas son dos facetas contrastantes del arte indigenista del siglo XX en Bolivia. 

La nueva “casa Montes” está constituida por dos construcciones de 1917, que fueron unificadas en la década de 1970. Como las dos tienen más de 100 a?os de antigüedad, fueron nombradas patrimonio durante la década de 1990.

“Los ambientes donde está instalada la exposición pertenecen a la parte donde se conservaron más elementos de la arquitectura original. Y la que más rigor nos compromete al pretender hacer cualquier tipo de intervención. Prácticamente no la hemos tocado, adecuamos los espacios que ya se tenía, respetando puertas, paredes y ventanas”, detalla Prudencio.

Para que la fusión entre la casa y el museo fuese un éxito, la FCBCB decidió crear un equipo multidisciplinario que se hizo cargo de todos los detalles, en él participaron Juan Enrique Montes (hijo de Fernando Montes), la arquitecta Jennifer Sheperd (especialista en patrimonio), Joaquín Sánchez y Natalia Ramírez.

El museo consta de más de 40 piezas, entre obras y objetos personales de Montes. éstas fueron donadas por la familia, para que una parte sustancial de su obra retornara a Bolivia y estuviese a disposición de artistas e investigadores, interesados en su trayectoria artística.

Fernando Montes nació en una casa en plena avenida Arce. Si bien vivió gran parte de su vida en Londres, donde finalmente murió en 2007 (a los 76 a?os), tuvo una fuerte conexión artística, pictórica y cinematográfica con Bolivia y el mundo andino en particular. “La obra de Fernando ha recorrido el mundo.

Consideramos importante que una colección representativa de su obra se exponga permanentemente en su barrio y ciudad natal”, dijo su viuda, Marcela Villegas de Montes. Para respetar la fuerte influencia indígena en Montes, tanto muestra como biografía están organizadas a partir de un círculo que rememora la concepción de tiempo que desarrollaron los habitantes que retrata. “En el círculo temporal podemos ver su encuentro con el altiplano, Tiwanaku y Machu Picchu. En su obra hay un recorrido de la luz hacia la oscuridad y de vuelta a la luminosidad, que también es circular. Además, decidimos incorporar una recreación de un boceto, creado por el artista Alejandro Archondo”, detalla Sánchez.

Así, la obra de un artista que interpretó a Bolivia retorna para alimentar la vida cultural de su población, comunicándose con un espacio patrimonial que, si bien se sitúa en el corazón de Sopocachi, se había mantenido aislado hasta ahora.

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